Refugio de monos es una revista en papel y tres blogs.

http://www.gandolferias.blogspot.com/ (en donde subimos actidades, eventos y comunicados de prensa)

www.bibliotecagandolfo.blogspot.com (en donde subimos textos y poesias)

Y este blog, donde vamos a ir subiendo una vez por mes algunos de los reportajes de la refugio en papel.

Los tres blogs son parte de las Industrias Gandolfo y para recibir la revista hay que escribir a gandolferias@hotmail.com

lunes, 6 de junio de 2011

Entrevista a Ana Rita Vagliati realizada por Leonardo Marcote

publicada en Refugio de Monos en mayo 2011

“Soy la hija de un torturador de la última dictadura militar por eso quiero cambiarme de apellido. Quiero terminar con este linaje de muertes porque no acepto ser la heredera de todo ese horror. Los apellidos son símbolos y el mío es uno oscuro, lleno de sangre y dolor".

Así comienza la carta de presentación con la cual inicia la demanda civil para el cambio de apellido.

Su padre, el policía Milton Valentino Pretti, alias “Saracho”, estuvo bajo las órdenes de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz. Perteneció a las llamadas “patotas volantes”, estas patotas no tenían un lugar en donde actuar sino que se movían por toda la provincia de Bs. As y en varios campos de concentración de la última dictadura militar.


En el año 1985 Ana junto a una amiga van al estreno de la película de Héctor Olivera “La noche de los lápices”, sale angustiada y llorando de la sala. Había algo en los actores que personificaban a los represores que le hacían acordar a su padre. Justamente Milton Pretti tuvo participación en el hecho y años más tarde le confesaría que a los estudiantes que desaparecieron el 16 de septiembre de 1976 los habían asesinado. “Lo que me hizo click en la cabeza fue la película. Hubo un antes y después conmigo con la película, incluso un antes y después en la historia de mi familia al ver la película”. “Después recuerdo que se pasó en el colegio, en el colegio fueron muy cuidadosos, no solo conmigo sino con todos, en esto de que para verla había que tener autorización de los padres. Es muy dura, es muy fuerte y dura. Yo me acuerdo que salí del colegio y las doce cuadras del colegio a mi casa fui llorando desconsoladamente”.

¿Qué te impactó de la película?
Yo vi a mi viejo ahí, en el personaje. Estaba muy bien caracterizado.

¿De la historia de tu viejo sabías algo hasta ese momento?
Nunca fue un secreto en mi casa nada. Lo que pasa es que al igual que en el país en los ’70 se hablaba menos, o se hablaba distinto o el que hablaba era castigado en mi familia, después en los ‘80 se empieza a hablar mucho mas, como que también se podía preguntar, me entendés? Y eso pasaba también en la sociedad.

Algunas cosas se filtraban en mi casa porque mi vieja estaba loca, en realidad la mayor fuente de información fue mi vieja. Porque mi vieja tiene dos periodos distintos en su locura pero no casualmente la primera internación de mi vieja es en el ’76, ese periodo del ’76 al ’85, los brotes de mi mamá eran de mucho silencio y de muchísimo miedo, rezaba, ella sentía como que estaba en una guerra, además ella creció en Italia en la guerra, sentía que estaba de nuevo en la guerra, le tenia miedo a los aviones, estaba asustadísima. La segunda parte de la enfermedad de mi mamá empieza a hacer psicoanálisis. Eso ayuda a que mi mamá empezara como a sacar todo lo que la aterrorizaba, todos los miedos y empezara a hablar. Y así es como yo me entero de muchas cosas. Algunas cosas sinceramente no eran secretos, estaban flotando en mi casa. Las debo haber vivido y absorbido de alguna manera, que empiezan a resurgir o a aparecer más claramente cuando mi mamá lo empieza a contar en el `85.


En la actualidad, Ana Rita Vagliati conduce un programa en Radio Gráfica. Muy involucrada con los temas sociales, es periodista y trabaja con adolescentes con adicciones. En el año 2004 toma la decisión de cambiar su apellido por el de su madre Juana Vagliati. En abril del 2005 hace pública su demanda. Un día después a los 72 años falleció su padre. “Yo estaba iniciando todo y no sabía por donde iban los papeles, y en el medio de todo esto mi viejo muere. Yo, en realidad pensaba este va a vivir 30 años más y yo, voy a vivir 30 años torturada por este tipo”.

“Es claro que no se trata, en mi planteo, de un caso meramente jurídico, es también político, en tanto que afirmo que no quiero pertenecer al mundo de mi padre y de tantos como él. Quiero poder elegir y para ello siento que tengo la responsabilidad de desligarme de su mundo, de sus prácticas y de lo último que me queda de él, el apellido Pretti”.

“Los tipos como mi viejo son fauna local, se construyen dentro de cierta cultura local. O sea, a veces por una cuestión de salud mental necesitamos ver que son extraterrestres, como algo muy ajeno a uno. Son muy cercanos a uno, tienen mucho de nuestra cultura. Y nos gusten o no son seres humanos, con todas las contradicciones y las aberraciones que tienen encima”.

“Saracho” ocupó la jefatura del Comando Operativo Táctico 1 de la localidad de Martínez, donde funcionó el campo de concentración “COTI Martínez” y también actuó en “Pozo de Banfield”, “Pozo de Quilmes” y “Puerto Vasco”. Ana recuerda que de chica, su papá los paseaba junto a sus hermanos en un recorrido que era conocido para ellos como “los helados de Coti Martínez”.

“En el ’87 a mi viejo lo vienen a buscar para llevarlo detenido, en realidad le avisan antes que entren a mi casa. Los mismos que lo vienen a buscar lo estaban preavisando, vinieron a avisarle que lo vienen a buscar. Estuvo prófugo un tiempo, después se fue a vivir a Paraguay. Después cuando vino la ley de punto final volvió sin ningún tipo de problema. Yo esas cosas ya las recuerdo mejor porque era adolescente.

En el ‘92 comienza a estudiar periodismo y al mismo tiempo empieza una intensiva militancia en la facultad de Ciencias Sociales junto a una agrupación de izquierda. En 1995 gana las elecciones el centro de estudiantes en el que participaba y es elegida como presidente del mismo. “Me pasó en la militancia estudiantil que mi papá se enteraba de donde había estado yo, sin que yo se lo dijera, y me sentaba y me decía: mis amigos me dijeron que estuviste en tal lado”.

“La historia que hace que yo decida cambiarme el apellido es cuando él cuenta que mató a un chiquito que era hijo de una guerrillera. Él me cuenta que ellos tuvieron que entrar en la casa de la guerrillera, que era una guerrillera del ERP, que entraron a las patadas y que ella los recibió con escopetas, con armas, a los tiros. Y que bueno… la mataron pero antes que la mataran, ella le tira un tiro al nene. Y me cuenta que después de pegarle un tiro al nene se toma la pastilla de cianuro. Y que el conflicto de él y de los tipos con los que estaba, es que como no había quedado muerto del todo, le tuvieron que dar un tiro de gracia. Esa es la historia por la cual yo dije basta!, no te permito nunca más que hagas esto en mi cabeza, y decido cambiarme el apellido e irme de mi casa”.


La Psicóloga María
José Ferré y Ferré, trató durante diez años a hijos de militares, ella cuenta que: “Hubo quienes fueron a la Conadep a buscar si sus padres estaban en las listas de represores. Terminan como en un callejón sin salida. El sospechar y no animarse a preguntarlo te daña de una forma. El saberlo y confirmarlo inaugura un nuevo drama”. Fuente diario: Miradas al sur.


Si bien ya no posee el apellido Pretti, Ana comenta que luego de su decisión tuvo varias situaciones incómodas, sobre todo laborales, en donde se le preguntó una y otra vez acerca de la historia de su familia. “Yo igual siempre supuse que iba a tener un costo lo que hice, pero bueno… siempre pensé que el costo iba a venir del otro lado, iba a venir del lado de la derecha. Pero bueno... es entendible. Estamos en una sociedad complicada en donde hay muchas cosas que están en carne viva”.


No hay comentarios:

Publicar un comentario